La imprescindible participación de los padres en la
escuela
Autor: Francisco Gras
Los padres quieren, indudablemente, lo mejor para sus
hijos. Pero lo mejor, nadie se lo va a regalar, tienen que luchar para
conseguirlo, y nada más efectivo que participando en las actividades de las
escuelas, iglesias y sociedad (organizaciones políticas, cívicas y
sociales). Todo ello soportado por la unidad, interna y externa de las
familias, pues la unión hace la fuerza. Lo opuesto es, divide y vencerás.
En todas las escuela hay unas asociaciones voluntarias, (PTA en inglés) que
forman un triangulo entre padres, maestros y alumnos. Normalmente se reúnen
mensualmente para explicar lo que está sucediendo, las previsiones esperadas
y para oír las opiniones y sugerencias de todos los asistentes. Estas
reuniones son una de las pocas herramientas puestas a disposición de los
padres que puedan preparar buenos objetivos escolares y encontrar la forma
de irles haciendo el seguimiento.
Es fundamental la participación en esas reuniones de las familias, los
maestros y del personal docente. Hay muy pocas disculpas para no asistir a
estas reuniones voluntarias, aunque se argumente el excesivo trabajo, los
malos horarios, la incomprensión del idioma, la creencia de que si habla, le
cogerán manía a sus hijos, etc. son argumentos, que aunque en algunos casos
sean válidos, la mayoría de las veces son disculpas.
En la mayoría de los colegios privados, es obligatorio para los padres
asistir a todas las reuniones o actividades programadas por el colegio. La
falta de asistencia conlleva una multa económica. Los padres que no estén
conformes con la participación con el colegio, tienen la opción de sacar a
sus hijos del colegio, según lo que firmaron el día que matricularon a los
hijos.
¿Por qué en los colegios privados es obligatoria, la partición de los padres
con los profesores y en las escuelas, es voluntaria y el número de
asistentes es mínimo? Los resultados se ven cuando los alumnos de los
colegios pasan el 90% a la universidad y en las escuelas solamente pasan el
10%. Algo habrá relacionado entre la participación de los padres en las
escuelas, y los resultados académicos y formativos de los hijos.
Las asociaciones o PTA, históricamente están muy bien establecidas y casi
siempre tienen unas normas de funcionamiento, que recogen todos los aspectos
que pueden ocurrir: Cómodos horarios para que los padres puedan asistir,
interpretes de varios idiomas, preparación de los temas a tratar,
realización de las actas, que posteriormente son pasadas a los organismos
competentes, etc. Si en determinadas escuelas no estuvieran funcionando,
como los padres creen que deben funcionar, los padres tienen muchas
soluciones para buscar y encontrar la comunicación con los maestros y
personal escolar.
Los padres deben asistir a estas asociaciones, para construir y no para
destruir, nunca para luchar unos contra otros, allí no hay ellos y nosotros.
Ambas partes están metidas en un mismo barco y todos, tienen que remar
fuertemente en la misma dirección, para poder llevar a buen puerto ese
barco, que son los hijos. Se trata de hacer un esfuerzo común, en beneficio
de los alumnos, que también es el objetivo de los profesores. Son para
mejorar las relaciones y vivir en armonía, como mínimo durante los años que
dura la escolarización de los hijos. Son también para exponer las críticas o
felicitaciones, sobre las actuaciones de los profesores, padres y alumnos.
Los profesores observan y miden en la asistencia y participación de los
padres, el interés que tienen estos por la educación de sus hijos. Cuantos
más padres y más intensamente participen en estas asociaciones, mejor
mensaje estarán mandado a los maestros, de su fuerza como padres de alumnos.
Los maestros y sus directores sabrán, para lo bueno y para lo malo, que allí
hay un grupo, que sigue de cerca lo que pasa con la educación de sus hijos y
que les aplaudirán o denunciaran, según su comportamiento.
Si los maestros ven desidia en la participación de los padres, entenderán
que el trabajo que ellos hacen, no va a ser apreciado, ni por los padres, ni
por los alumnos. Hay asociaciones donde a las reuniones asisten la mayoría
de los padres, dándose a respetar con esa actitud, y por lo tanto, también
los maestros les respetan enormemente a ellos y consideran seriamente las
sugerencias, críticas y halagos que les presentan. No deberían ser reuniones
donde siempre van los mismos, los cuales posteriormente, casi nunca se ven
arropados por los ausentes. Los padres cómodos y despreocupados, dejan a los
asistentes frente a los embates de los que están bien pertrechados, en sus
decisiones inamovibles.
Estas reuniones son para que los responsables de las escuelas, respondan a
las demandas de los padres de familia. No son solamente para que vayan los
padres, hablen y después echen en saco roto lo que se ha hablado, Tienen que
ser un medio de comunicación horizontal. Todos tienen que saber los temas
que más interesan, tanto a la escuela, como a los padres de familia. Pero
sin participación no puede haber diálogo y mucho menos soluciones. Estas
reuniones son unas herramientas o foros abiertos, para promover la
participación de los padres con las escuelas. Son para saber lo que ambas
partes están haciendo bien y lo que están haciendo mal, para en su caso,
corregir lo que sea modificable y para presentar iniciativas, desde ambos
lados de la mesa. No son para que solamente degeneren en peticiones, tienen
que ponerse encima de la mesa también las soluciones. La escuela con la
participación de los padres debería incorporar a su gestión, las propuestas
aprobadas en las reuniones. La participación tiene que estar soportada, con
las opiniones de todas las partes implicadas, cuya plataforma de
preparación, pueden ser los medios electrónicos, en cualquiera de sus
distintas modalidades.
En algunas escuelas la asistencia y participación es prácticamente nula, lo
que le manda un mensaje a los maestros y directores, de que los padres no
están interesados en la educación de sus hijos. No lleva a ningún sitio, el
que los padres digan: Que eduquen y enseñen a nuestros hijos los maestros,
que para eso les pagamos con nuestros impuestos. Los padres tienen que
balancear entre sacrificarse por sus hijos, participando en las reuniones y
actividades de la escuela, para mejorar su educación, o la gratificación
personal que les puede suponer estar al margen de esas actividades, mientras
se dedican a divertirse o ser sujetos pasivos, en la educación de sus hijos.
En el caso de que la escuela no ofreciera facilidades y colaboración
razonable, para que la asociación PTA funcione bien, los padres tienen la
irrenunciable obligación de tomar, como mínimo, las siguientes medidas
sociales y legales, que consideren convenientes, en defensa de los intereses
de sus hijos:
1. Asistir masiva y puntualmente a todas las reuniones, llevando una lista
de los padres y maestros presentes, para conseguir convencer personalmente,
por teléfono o Internet a los que no asisten, instándoles o presionándoles
para que asistan.
2. Si fueran necesarios, solicitar oficialmente la petición de intérpretes.
3. Levantar actas ofíciales o privadas, sobre todos los temas tratados, los
presentados y los que han quedado pendientes, incluyendo los resultados
sobre los temas acordados en reuniones anteriores, para hacerlas circular
entre todos los padres, asistentes o no.
4. Previamente a las reuniones, preparar muy claramente todos los temas de
la reunión y comunicarlos a todos los padres, por teléfono, Internet,
reuniéndose en casa de alguien o en un café.
5. El poder de convocatoria del Internet es increíble, pues ofrece
resultados espectaculares. El placer de reunirse con otros padres tomando un
café, ayuda a fomentar la amistad entre los padres y entre los hijos.
6. Determinará los problemas o situaciones comunes, a todos los de la
escuela, y las específicas de cada grupo de hijos, según sus edades. Incluso
separando las que puedan ocurrir desde la casa a la escuela o viceversa,
tanto en el autobús, como en la seguridad vial, o con la seguridad física
originada por las pandillas, etc.
7. Buscar entre los padres a alguien, con dotes de liderazgo y
conocimientos, para mandar correos electrónicos, llamadas de teléfono, hacer
un blog o página Web específica sobre los asuntos de la escuela. Muchos
colegios lo tienen patrocinado por la PTA y así toman ventaja de la
participación, unión y conocimiento de los padres de los alumnos.
La participación y unión de los padres hace su fuerza. Cuando los maestros y
directores, ven un grupo de padres muy unido y periódicamente reunido, se
produce una gran diferencia en las relaciones. Incluso los padres se sienten
orgullosos, de lo que van consiguiendo, lo que les da fuerzas para proponer
nuevas iniciativas, siempre en beneficio de la mejor educación de los hijos.
La participación y unión de los padres en las actividades extraescolares, es
también fundamental, para que los hijos se sientan apreciados y es una de
las formas, para mejorar la calidad de vida de las familias. Esta unión
puede reflejarse en la formación de Clubs asociaciones o grupos de padres,
en función de las cosas que tengan en común, o intereses específicos, por
ejemplo: Hijos en el mismo grado escolar o que realizan los mismos deportes,
o que quieren salir de excursiones, países de origen, costumbres parecidas,
los amantes de la cocina, para intercambiarse recetas y aprender a
alimentarse mejor y más sanamente, los que van después de la escuela al
catecismo, los que quieren cambiar de escuela o tienen que cambiarla, etc.
etc. Estos clubs pueden ser un complemento, de la participación en las
actividades escolares y con la asociación PTA de la escuela. Las madres que
normalmente son las que cuidan y se preocupan más de la educación escolar de
los hijos, tienen aquí una verdadera oportunidad para demostrar su liderazgo
e intentar conseguir lo mejor para ellos.
La participación conlleva integración, compartir y estar unidos en las
actividades y conceptos comunes que tengan las familias. Nadie puede callar,
desatender o abstenerse de asumir como propio, los problemas que tenga el
prójimo, (palabra que proviene del más próximo) principalmente los de los
padres de los otros niños, que van a la misma escuela.
Salvo excepciones, las escuelas no son, ni muy buenas ni muy malas, son el
resultado de lo que los padres hacen o no hacen en ellas. Si los padres no
participan, colaboran y cooperan con los maestros y directores, donde les
hayan solicitado ayuda o los padres la hayan propuesto, nunca obtendrá los
hijos los beneficios que de una escuela pueden obtener, cuando está bien
participada por los padres. Nadie puede echar la culpa a los maestros y
directores, si los padres no participan con las acciones les corresponden
realizar, principalmente la de la educación de sus hijos. Los hijos tienen
que llegar a la escuela bien educados por sus padres en las virtudes y
valores humanos. Entonces los problemas escolares quedarían prácticamente
eliminados.
Hay muchos padres de la generación NiNi. Ni participan, Ni se unen, Ni están
conformes con lo que sucede, Ni hacen nada para evitarlo, solamente saben
quejarse. Incluso algunos ni se quejan, aceptan todos los males que les
ocurren, sin pensar que este sentimiento de no hacer nada, para salir
adelantare, se lo están transmitiendo a sus hijos. Leer Tengo un hijo de la
generación NiNi. Ni estudia, Ni trabaja ¿Qué hago con él?
Los padres deben saber que levantar los resultados de algunas escuelas, es
tarea casi imposible, principalmente en las que existe escasa participación
de los padres, en las actividades escolares, segmentos de población plagados
de pobreza, rotación continua de maestros, alta criminalidad, tráfico de
drogas, inmoralidad entre los jóvenes, etc. Pero ahí siguen muchos padres,
generación tras generación, sin hacer nada, esperando a que alguien les
solucione los problemas, aun a sabiendas de que nadie, se los va a
solucionar. Son ellos los que tienen que participar y unirse, para tener más
fuerza Lo que no hagan ellos, nadie lo va a hacer por ellos.
Determinados segmentos socioeconómicos, se reúnen en clubs de golf para
hablar de sus negocios, familia y políticos, divertirse, participar en la
vida ciudadana y crear opinión. Pero otros segmentos no tienen esas
costumbres y posibilidades de reunirse en ningún lugar, por lo que andan
sueltos y con opiniones individualizadas. Ya es hora de imitar algunas
buenas costumbres de los triunfadores. La palabra club de golf puede ser
sustituida, por el concepto de reunión en una sala de la biblioteca pública,
en la parroquia, en la escuela, en un domicilio particular, en un café, etc.
El caso es participar y estar unidos.
Nada más se unen como prueba de solidaridad y hermandad, cuando la desgracia
ya ha llegado. Se reúnen para protestar cuando la carretera o la fábrica
tóxica, ya la han instalado en su zona, pero no se unieron cuando se
enteraron del periodo previo de alegaciones. En las escuelas pasa lo mismo
Tapan el pozo después de que el niño se ha ahogado. De casi nada sirve que
los distritos escolares, les den a las escuelas hasta cinco oportunidades,
para mejorar sus resultados, si los padres y por lo tanto los alumnos, no
cambian y prefieren continuar como están, cayendo por la cuesta abajo del
fracaso. Serán cinco oportunidades, equivalentes a cinco o diez años, pero
mientras tanto, esas generaciones de alumnos, sufrirán en sus vidas el
fracaso de la escuela. Estas la volverán a abrir, hasta es posible con otro
nombre y otros funcionarios, pero los alumnos ya han perdido a corto y largo
plazo o para siempre, la oportunidad de educarse. Y los padres tranquilos en
sus casas.
También hay muchos padres de la generación Nimby (Not in my backyard), en
castellano "Si, pero aquí no", eslogan que con tanta fuerza sacan a relucir,
en determinadas ocasiones como arma socio mediática. Este arma de la
participación y unidad colectiva, la tienen que esgrimir los padres de
familia, cuando sienten que pueden ser sometidos a graves injusticias
innegociables para ellos. Cuando contemplan como algunas escuelas, van
degradándose en calidad y en resultados, sabiendo que los más perjudicados
son los alumnos, pues los profesores, en caso de hundimiento del barco,
siempre tienen la lancha salvavidas de irse a otra escuela, a seguir
contaminando a esos u otros alumnos. No tienen que tomar medidas drásticas
de participación, solamente cuando anuncian que en su zona van a poner:
Autopistas, cárceles, industrias nucleares, centros de drogadictos, clubs
nocturnos, etc. que originan controversia social, debate y disputa.
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